

Todos los productos Cooliflower están elaborados con el único algodón orgánico que, además, nace con los colores naturales de la tierra. Por lo tanto, no utiliza tintas textiles para obtener los colores de base.
Cultivar el algodón orgánicamente significa eliminar el uso de cualquier tipo de producto químico o sintético, utilizar sistemas de control biológico para combatir las plagas (como aves o insectos) y seguir procesos de producción tradicionales y sostenibles para evitar que el suelo se contamine y se vean afectadas especies del entorno.
Para asegurar que no hay restos de agroquímicos, los campos de cultivo deben estar de tres a diez años sin cultivarse tradicionalmente antes de producir algodón ecológico y tienen una franja de seguridad alrededor para que no puedan ser contaminados por cultivos convencionales.
Con el cultivo biológico, los agricultores y trabajadores que manipulan el algodón no están expuestos a afecciones respiratorias y dermatológicas propias del cultivo del algodón convencional. Además, el ciclo natural de crecimiento del algodón biológico es más corto y permite hacer rotación de cultivos, combinando la producción de algodón con la de alimentos tradicionales para mejorar las condiciones de las familias agricultoras.
Por otro lado, el cultivo convencional de algodón es altamente contaminante. Utiliza semillas modificadas genéticamente para que la planta sea más resistente a los pesticidas, pero con el tiempo las plagas también se vuelven más resistentes y deben utilizarse otros más agresivos, que contaminan el suelo y destruyen las especies del entorno.
También se ha demostrado que el uso de semillas transgénicas no aportan un mayor rendimiento del cultivo pero sí implican utilizar una gran cantidad de fertilizantes, agua e insecticidas.